martes, 29 de enero de 2008

Nuevas tecnologías y abundancia de información

La aparición de nuevos modos de comunicación ha provocado la necesidad de un paradigma que ayude a comprender el nuevo escenario. El Profesor Orihuela nos aporta un decálogo sobre la comunicación on-line destinado a subsituir los paradigmas obsoletos. Nosotros fijaremos la atención en el apartado que describe el paso de una situación de escaseza de información a otra de abundancia.

En un pasado, no muy remoto, los medios de comunicación a los que tenía acceso un ciudadano a lo largo del día eran reducidos. En cada hogar podíamos encontrar uno o dos periódicos, a lo sumo tres, una información que era complementada con la escucha de los boletines informativos radiofónicos y televisivos. Los diarios cuentan con un espacio reducido, no podemos encontrar en ellos todas las noticias, supestamente relevantes, que ocurren y, lo que es peor, no nos aportaban datos que ayudasen a profundizar en aquello que resultase interesante. En la radio y la televisión este problema se ve acompañado de la incapacidad para ver y/u oir más de un boletín a la vez, así como la práctica imposabilidad de recuperar los boletines en un tiempo posterior a su emisión. En este panorama los ciudadanos dotados de gran curiosidad se podían sentir frustrados, había un números elevado de estimulos que no podían ser satisfechos por la falta de información disponible.

Las nuevas tecnologías alejan esta insatisfacción y nos acercan al ideal de un ciudadano bien informado. En la red el espacio es virtual y, a priori, infinito lo que permite volcar en él una cantidade de información inimaginable. Las posibilidades que se abren son incontables, la más evidente es la de poder aportar la información necesaria para contextualizar los sucesos que marcan la actualidad. Los conflictos bélicos que salpican el mundo ya no tienen porqué resultarnos remotos, en la red podríamos encontar los datos que convierten lo ajeno en propio, hay espacio para ello y para mucho más

La abundancia de información no sólo se refiere a la multiplicación infinita del espacio contenedor, las fuentes de información también han sufrido un crecimiento exponencial. Las nuevas tecnologías han abaratado y simplificado la conversión de los consumidores de información en productores de información. Volviendo a los conflictos bélicos, en el pasado la información que llegaban a las sociedades enriquecidas provenía de una serie determinada de emisores, en concreto, aquellos que contaban con los recursos necesarios para contar con un corresponsal dotado de un enlace vía satélite. En el presente cada ciudadano implicado en el conflicto puede hacerse oir en todo el mundo, lo único que necesita es una conexión a Internet y no ser discriminado por los buscadores.

La situación ha mejorado en pocos años, pero todavía hay nuevos problemas que erradicar. Debemos de mejorar la capacidad para gestionar toda esta abundancia de información, mejorar las herramientas que nos permiten distinguir el ruido de lo pertinente y evitar en lo máximo de lo posible la discriminación de los sujetos de la información, tanto en su papel de receptor como de emisor.

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